Fundamentos generales del cultivo de trufas

Si estás interesado en cultivar trufas en Chile y Argentina, existen muchos factores que deben ser considerados para establecer una plantación trufera, y dentro de estos, el tipo de suelo, clima y la ubicación geográfica influyen directamente en el rendimiento y la calidad del producto. Indudablemente, dentro de las claves es contar con plantas micorrizadas de calidad, principalmente recomendando la encina (Quercus ilex) y Robles (Quercus sp.) como árbol hospedero. Es escencial mantener condiciones de suelos friables y una buena mantención de los arboles para lograr una buena producción. Sin embargo, y mas importante aún, no debemos olvidar el trabajo con nuestros perros truferos, que gracias a un estricto entrenamiento se transforman en una parte fundamental para el éxito de la cosecha.

Los principios generales del cultivo de trufas son universales, aunque inicialmente se basan en la experiencia Europea, estas técnicas han sido adaptadas a las condiciones del hemisferio Sur (Australia, Nueva Zelanda y Chile) a contar de los años 90. Siempre habrá variaciones, dependiendo de la zona, el área climática, el tipo de suelo, pendiente y la elevación (msnm); sin embargo, hay factores primordiales que se aplican a todas las situaciones. Cuando nos referimos a los factores primordiales, nos referimos a los aspectos más importantes del cultivo de trufas.

Clima

Debemos considerar los rangos de temperatura y los patrones mensuales de distribución de las lluvias. El inicio, el desarrollo, la madurez, la calidad y los aromas de la trufa están muy influenciados por la temperatura y la lluvia.

Si cree o no en las razones del cambio climático; Es innegable que se está produciendo un cambio significativo. El cultivo de trufas es un proyecto de largo plazo; por lo tanto, el cambio climático debe ser considerado dentro de la ecuación productiva.

Por ejemplo, ¿Si un huerto va a producir por 30 años; Cuáles serán los parámetros de temperatura y lluvia en el 2050?

En términos generales, los climas recomendados presentan los siguientes rangos:

  • Precipitación anual (mm)  500 mm a 1200 mm. (En zonas con menor PP, se debe contar con la suficiente agua y sobre todo seguridad de riego). Sin riego, no es recomendable plantar trufas.
  • Tº media anual 11 a 14,8 ºC
  • Tº diaria media (mes mas cálido/enero): hemisferio sur 17,5 º a 22 ºC
  • Tºdiaria media (mes más frio/Julio): hemisferio sur 5 a 10,5ºC

El Terreno para la trufa

Se requieren varias condiciones topográficas específicas y recursos hídricos para el riego. También se debe evaluar el uso anterior del terreno, incluidos los cultivos anteriores, los regímenes de fertilizantes y químicos usados, además evaluar los hongos presentes del suelo que puedan ser potencialmente competitivos.

El terreno a seleccionar debe tener idealmente una  topografía ondulada, con lomajes suaves, con pendientes entre 5% hasta 15%, también pueden ser terrenos planos pero con un muy buen drenaje natural. Descartar zonas bajas donde se acumulan exceso de humedad, provenientes de escorrentías desde posiciones más altas o con napas freáticas altas, capas de subsuelo compactadas, etc.

Suelos

Los suelos adecuados para el cultivo de trufas son bastante específicos. La textura, la estructura y el drenaje natural del suelo deben cumplir con condiciones específicas para producir trufas. Como parte de la evaluación inicial del terreno, deben realizarse análisis de suelo para determinar la textura, los niveles de nutrientes, los minerales, el pH y las enmiendas necesarias para el ajuste y acondicionamiento del suelo.

La trufa negra prefiere suelos calcáreos con un ph alto (7.5 a 8), con altos niveles de calcio y magnesio disponible, este tipo de suelo es común en zonas truferas europeas, en el hemisferio sur al existir de forma general suelos con características acidas Ph (5.5 a 6.5), el cultivo se apoya a través de enmiendas calcáreas, a través de la incorporación de carbonato de calcio y magnesio, para ajustar a los niveles óptimos para la trufa.

Árboles truferos

Es primordial para el éxito del cultivo disponer de árboles micorrizados de alta calidad. Después de años de experiencia hemos desarrollado estrictos estándares de calidad, higiene y uniformidad del producto. Asimismo, producimos los árboles en macetas especializadas. Cuando se evalúa la calidad, los árboles hospederos tienen una buena estructura de raíces, deben ser equilibrados (La altura no mayor a 3 veces la altura de maceta) y además con porcentajes de micorrización de trufa adecuados. Dentro de las especies de árboles que mas utilizamos en los huertos de Chile y Argentina, están la encina (Quercus ilex), robles (Quercus robur, entre otros) y el en menor medida el avellano (Corylus avellana).

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